FASES DEL PROCESO DE INTERVENCIÓN ANTE LOS MALOS TRATOS A MENORES:

A la hora de intervenir en un presunto caso de malos tratos, hay que seguir un procedimiento siempre que sea posible:

La detección es la primera condición para poder intervenir. Se realiza a través de la observación y la entrevista tanto de las víctimas como de los agresores.

 

TIPOS DE MALTRATO A MENORES:El maltrato infantil puede ser de muchos tipos. Una clasificación puede hacerse en base al contexto en el que se produce, distinguiendo así entre el maltrato intrafamiliar y el extrafamiliar.Intrafamiliar:Maltrato intrafamiliar sería aquel que se produce dentro del hábitat familiar del niño y los agresores o maltratadores son las personas que conviven con él y a cuyo cargo está el menor. Se entiende: «Aquellos actos que por omisión u acción se producen dentro del entorno familiar del niño». No sólo actos violentos sino todas las conductas o actitudes inadecuadas. Los agentes directos pueden ser cualquiera de los miembros que conviven con el niño y tiene a su cargo su educación, formación y cuidado. Todos estos comportamientos van a influir en la vida del niño teniendo consecuencias directas sobre su desarrollo evolutivo.- Actos por omisión: Son comportamientos que implican negligencia o abandono. Las negligencias son actuaciones inconvenientes por parte de los cuidadores y responsables de la educación del niño ante sus necesidades físicas, sociales, psíquicas e intelectuales, así como una falta de previsión de futuro. Cabe destacar:-  Caídas: Desde una ventana debido al descuido de sus cuidadores.- Asfixias: Se producen de forma accidental por sumergirse en la bañera, con bolsas de plástico, al meterse algo en la boca…- Quemaduras: Producidas por deformaciones que influyen en su desarrollo.- Intoxicaciones: Uso abusivo de materiales de limpieza mal guardados.- Accidentes de trafico: Ocurren cuando al estar en la calle sus cuidadores se despistan.- Negligencia del cuidado medico: Sus cuidadores niegan que sean sometidos a alguna operación quirúrgica, transfusión, medicación…- Desnutrición:Eel niño es alimentado de forma inadecuada.- Falta de higiene: La piel se recubre de una coraza y no es eliminada.- Exposiciones climáticas adversas: Lesiones como consecuencia de estar expuestos al sol, al frio…- Abandono físico y emocional: Es un grado extremo de la negligencia ya que las necesidades del menor no son atendidas adecuadamente:- Físico: Son abandonados en lugares públicos, dejados en casa, se les encierra..- Emocional: Falta de respuesta ante señales o expresiones emocionales. Algunas conductas serian:Lla indiferencia, la no disponibilidad, la incapacidad de responder, indiferencia, la falta de comunicación…- Maltrato prenatal: Casos donde la madre gestante incurre en negligencia o conductas inapropiadas que pudiendo ser evitadas, ponen en peligro la vida del feto con consecuencias negativas: Alimentación deficitaria, exceso de trabajo o ejercicio físico, hábitos tóxicos… Es especialmente preocupante el caso de las madres adictas a las drogas que no abandonan el hábito durante el embarazo…   ANIMACION, SERVICIOS EDUCATIVOS Y TIEMPO LIBREFormacion a Distancia y Permanente de Educadores/asformacionadistancia@arrakis.es formacionadistancia@yahoo.eshttp://www.animacion.synthasite.com http://animacioncursos.com http://pinterest.com/animacioncursos https://animacioncursos.jux.com http://www.facebook.com/animacioncursoshttp://www.youtube.com/user/animacionservicios http://twitter.com/cursosanimacion



Lo primero es la detección y notificación del caso. Cuando alguien tiene la sospecha de que un niño o niña sufre malos tratos, debe ponerse en contacto con los Servicios Sociales de Atención Primaria o bien con los servicios de protección del menor (en caso de que fuese necesaria una intervención inmediata). Posteriormente son los profesionales los que deben determinar si existe o no una situación de riesgo para el menor o menores y decidir cuales son las medidas a tomar.

Finalmente, una vez adoptadas las medidas pertinentes, hay que evaluar qué factores inciden en la aparición o el mantenimiento de los malos tratos para poder intervenir sobre ellos y modificarlos.

 

 

ENTREVISTA:

- Con menores: Es preciso no someter al menor a numerosas entrevistas sino que es mejor establecer un protocolo con los distintos criterios para obtener datos útiles.

Las entrevistas han de adaptarse a la situación del niño y al momento en que se encuentra.

Han de hacerse en un ambiente de protección y establecer un clima de confianza que permita la expresión de sus emociones y pensamientos.

Debe informarse, de forma comprensible para el menor, del objeto de la entrevista, de los límites de la información obtenida (darle a conocer la obligación que se tiene de comunicar el caso para su protección) y del proceso administrativo y judicial posterior.

La actitud del evaluador ha de ser comprensiva, libre de cuestionamientos, puesto que la evaluación de la credibilidad se hace después de las entrevistas.

La evaluación ha de ser completa para tener el mayor número de datos del desarrollo global del menor.


En la entrevista estarán presentes el menor y los evaluadores. Si es necesario que asistan a ella familiares u otras personas, se colocarán fuera del campo visual del menor. Se informará siempre al menor de la presencia de los observadores.

El lugar de la entrevista se determinará en función de las características del caso. A veces es preferible establecer el primer contacto en un contexto conocido por el menor, especialmente en las primeras fases de la investigación.

El número total de entrevistas que deberán efectuarse oscilará entre dos y seis. Los hechos no serán abordados en todas ellas, ya que es preciso también recoger otros datos que permitan conocer las características personales del menor. Con la finalidad de no generar falsos positivos se evitará repetir preguntas directas cuando el menor niegue el abuso.

Características de las preguntas:

En primer lugar es preciso escuchar. Las preguntas se formularán siguiendo el hilo conductor de las respuestas del menor. No es indicado hacer entrevistas cerradas a base de preguntas previamente establecidas.

El lenguaje ha de ser claro, simple y adecuado al desarrollo del menor y a su léxico.

Las preguntas han de ser abiertas. Si se formulan preguntas cerradas, debe determinarse el sesgo que aportan a la información.

Se evitará utilizar tanto técnicas tipo «interrogatorio» como actitudes excesivamente paternalistas, debido a la elevada probabilidad de contaminación que pueden generar en el discurso del menor.

Técnicas complementarias:

Se pueden utilizar técnicas complementarias para facilitar la comunicación del menor o específicamente para realizar un diagnóstico clínico. En cada caso se seleccionarán los instrumentos idóneos en función de las hipótesis diagnósticas y de las necesidades derivadas del objetivo de la evaluación.

El diagnóstico clínico no sirve para validar una situación de malos tratos, pero aportará datos para:

- Determinar los trastornos de desarrollo que puedan interferir su testimonio o incrementar las secuelas.
- Establecer el nivel de afectación psíquica y determinar la necesidad de tratamiento.

Cuando se utilicen procedimientos no específicos, ha de tenerse precaución en la interpretación de los resultados.
La utilización de muñecos con características sexuales explícitas será útil para:

- Identificar el conocimiento anatómico del menor.
- Expresar los hechos en menores no verbales o pre-púbers.
- Recoger datos en el juego espontáneo.

Los datos obtenidos han de ser considerados dentro del conjunto de los ya recogidos y evitando hacer interpretaciones inferenciales.

Habrá que tener en cuenta:

- Su edad y grado de comprensión: Si son muy pequeños habrá que ganarse su confianza y acceder a la información a través de juegos, dibujos, cuentos... Son útiles para no enfrentar al niño directamente a unos hechos que por su edad no entiende.
- Posible recriminación del maltratador al niño: Es necesario que el niño no tenga miedo a una reprimenda por parte del maltratador, miedo justificado debido a las amenazas que puede haber sufrido si cuenta algo de lo ocurrido.
- La entrevista en si: La entrevista con presión puede causarle un daño psicológico mayor.

Consideraciones:

- Ambiente privado, relajado, neutral.
- El entrevistador debe ser alguien en el que el niño confía.
- Utilizar un lenguaje comprensible para su edad.

Con los padres sospechosos de malos tratos a sus hijos habrá que mantener un ambiente tranquilo, ser sinceros hablándoles sin tapujos y explicándoles que la información recogida será tratada con prudencia y profesionalmente. No asumir una actitud amenazante ni critica evitando entrometerse en aspectos íntimos y los detalles sobre los incidentes.

 

 

OBSERVACION:

1. Detección: En los malos tratos a menores la observación deberían realizarse en la medida de lo posible de distintos ámbitos en los que se mueve el menor. En la escuela controlando la asistencia, su rendimiento, su comportamiento, relación con los demás... para poder identificar las situaciones sospechosas.

2. Notificación: A pesar de estos indicadores que aparecen en la víctima y/o en los agresores no es suficiente a no ser que se ponga esa sospecha en conocimiento de expertos en malos tratos.

3. Recepción: Atención, obtención de los primeros datos y decisión sobre la gravedad de la situación y la urgencia.

4. Investigación previa: Constatar la presencia de indicadores y circunstancias sospechosas. Se verifica en qué circunstancias se están produciendo los malos tratos, determinar la gravedad y la urgencia de la intervención. Se valora el riesgo de la víctima si sigue en esa situaciones y las consecuencias. La puesta en marcha de la intervención dependerá de la verificación de malos tratos.

5. Evaluación: Se averiguan los daños y los riesgos, se conocen las necesidades, la motivación y las potencialidades tanto en la familia como en el contexto educativo.

6. Decisión de un plan: Decisión de los objetivos a seguir y actuaciones a desarrollar. La responsabilidad del niño está en la administración pública y ésta debe garantizar su seguridad. Pero, siempre que se pueda, se intentará la integración de la unidad familiar. Pero en los casos en que se han producido agresiones físicas, garantizar que no se volverán a repetir es difícil, al menos que se produzca la ausencia del agresor o de la víctima,  de forma temporal, para iniciar la intervención. Para rehabilitar a los maltratadores habrá que planificar los objetivos de la intervención, desarrollar una estrategias de actuación en cada caso particular.

7. Intervención: La intervención va dirigida a trabajar tanto con la víctima como con los agresores. Los profesionales intervendrán desde sus ámbitos de trabajo por lo que es necesario insistir en la coordinación.

 

INTERVENCION:

Los niños de los que se ha abusado constituyen un grupo heterogéneo en función de su capacidad para afrontar la situación y el apoyo que reciben de su entorno.

Según el nivel de manipulación relacional que haya vivido la víctima habrá mayor o menor confusión y autoinculpación.

El pronóstico tiene relación directa con la gravedad de los malos tratos y con el nivel de protección y colaboración de la familia en el tratamiento.

Se evitará el contacto del menor con los adultos que no le crean y/o le culpabilicen, porque ello supone un maltrato añadido al abuso.

 

El tratamiento no ha de ser impuesto, pero ha de motivarse siempre que se considere necesario. Irá siempre precedido de una evaluación clínica que permita determinar los recursos cognitivos y las estrategias de afrontamiento de las víctimas y de su entorno protector.

Las técnicas pueden ser aplicadas de modo individual, familiar y por grupo de víctimas. Si se efectúa el tratamiento individual con la víctima, será preciso no olvidar su entorno familiar, del que se hará un seguimiento y/o se prestará apoyo.

Al iniciar el tratamiento individual de las víctimas las técnicas que se vayan a utilizar se adaptarán en función de la edad y las características del niño o del adolescente. La intervención terapéutica se realizará mediante el juego y/o la palabra si la edad del menor que ha sido objeto de abuso así lo requiere.

El tratamiento de las víctimas de abusos ha de tener en cuenta la prevención de la revictimización y/o la repetición del ciclo del abuso sexual.

La frecuencia de las sesiones deberá adaptarse a la situación en que se encuentre la víctima y su núcleo familiar. La duración del tratamiento irá relacionada con los avatares del desarrollo tanto cognitivo como psicosocial. Es conveniente hacer periodos de tratamiento cortos, con objetivos claros, y asegurar la asistencia cuando se requiera.

Cuando se trabaja en el mismo dispositivo con la víctima y con el agresor es preciso que los terapeutas sean diferentes. En las intervenciones terapéuticas deberán establecerse criterios que permitan evaluar la eficacia de los tratamientos.

INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO FAMILIAR:

Se trabaja tanto con la víctima como con el agresor. Estos programas serían de tratamiento familiar, educación familiar, rehabilitación del agresor...

Cada programa y los objetivos planteados deben estar adaptados a las necesidades y a la situación de cada familia en particular, porque sólo así se cubren las deficiencias que existen y las dificultades con las que se encuentran.

Los programas de educación familiar tienen como objetivos generales:

- Reducir el número de institucionalizaciones del menor, aunque va a depender de los recursos destinados a los padres
- Mejorar la capacidad de la familia para hacer frente a distintas situaciones.
- Mejorar la calidad de las relaciones en la familia
- Reducir las situaciones estresantes que pueden surgir.

Para conseguir estos objetivos se trabajan distintas áreas como:

- Reconstrucción de un ámbito familiar adecuado: Condiciones adecuadas de vivienda, alimentación, vestimenta, limpieza...
- Educación hacia los hijos: Rol parental, ideología familiar, manejo de conductas...
- Comunicación en la pareja: Terapia de pareja, orientación laboral, entrenamiento en habilidades sociales, resolución de conflictos, comunicación, negociación, expresión de emociones...

Se utilizan estrategias como:

 

- Escuela para padres/madres: Se trata de enseñarles a establecer relaciones interpersonales positivas tanto entre ellos como con sus hijos y su entorno.
- En el propio domicilio familiar: Con familias en situación de riesgo de malos tratos también se llegan a cabo una intervención actuando en aquellos aspectos que es necesario cambiar y cuales potenciar.
- Centros de día: En estos centros se proporciona a los menores el cuidado necesario, sanitario, desarrollo de sus capacidades, interacción adecuada con sus padres. Se procuran que padres e hijos pasen el mayor tiempo posible mientras se trabaja su relación.

En el caso de una residencia de mujeres permanecen con sus hijos 3 ó 4 meses hasta que encuentren un trabajo o domicilio y se continua la intervención también una vez que salga del centro.

Posibles entrenamientos:

Habría que incluir muchos otros dependiendo de las características especificas de cada familia, de la víctima, del agresor, del entorno...:

* Entrenamiento conductual:

El objetivo principal es que no se vuelvan a producir conductas agresivas para ello es necesario que los padres guíen adecuadamente la conducta del niño, apliquen de forma razonable una disciplina u estar interesados en lo que hacen o dicen sus hijos mostrándoles afecto y comprensión.

Las conductas violentas suelen producirse porque los padres no tienen las habilidades suficientes para hacer frente a las distintas situaciones de la vida diaria. Por ello es importante entrenarles para que adquieran conductas mas adaptativas, sin tener que recurrir como solución de los problemas a la violencia.

Se trataría de conseguir habilidades de cuidado, supervisión, disciplina, educación, apoyo emocional, aprender a escuchar... Generalmente van a justificar sus conductas con lo que es apropiado darles unas pautas para cambiar esos comportamientos y potenciar otros.

El entorno más apropiado es el propio hogar ya que es donde la familia se comporta como lo hace habitualmente siendo más fácil conocer las interacciones entre ellos, qué provoca el ciclo de la violencia, con qué frecuencia, intensidad, gravedad... Si el entrenamiento se realiza fuera del hogar se puede utilizar el role-playing o juego de roles. También se utilizan otras técnicas como refuerzos, dar instrucciones positivas, costo de respuesta, economía de fichas, contratos padres-hijos...

* Discriminación:

La discriminación es una habilidad y capacidad para responder adecuadamente a la conducta de los hijos. En muchas familias se responde con violencia como forma de resolver los problemas, no saben responder adecuadamente a la conducta de sus hijos sino que lo hacen de forma violenta independientemente de si la conducta es o no adecuada.

Se enseña a discriminar entre las conductas apropiadas de las que no lo son para saber cómo responder ante ellas:

- Tienen que ser capaces de identificar y contabilizar la conducta que se establecen como objetivo tanto conductas positivas como negativas. Identificar conductas que resulten problemáticas para el sistema familiar. Estas conductas se operativizan con lo que quedarán detalladas siendo fácilmente observables.
- Durante un tiempo se observa esa conducta problema contabilizando las veces que ocurre.
- Los padres tienen que aprender a identificar la secuencia de conductas que preceden a una determinada conducta. Se intentará especificar cuál ha sido la secuencia que precedió a la conducta, registrando todas las incidencias.

Se realiza con todas aquellas conductas del hijo que se quiera actuar.

* Habilidades sociales:

Las habilidades sociales son comportamientos socialmente hábiles gracias a los cuales interactuamos con los demás de forma eficaz. Las personas que no las poseen tienen dificultades en sus relaciones, resultan agresivos, no asertivos... La adquisición de habilidades implica entrenar en aquellas habilidades necesarias para una buena relación interpersonal.

Entre las habilidades sociales se incluyen:

- Habilidades de comunicación:

La comunicación puede ser:

- Comunicación verbal: Se expresa mediante un lenguaje, por medio del habla. Sirve para intercambiar mensajes, información, opiniones, ideas, expresar sentimientos...
- Comunicación no verbal: Puede estar acorde con la verbal o por el contrario en contradicción. Se incluyen los gestos, movimientos del cuerpo, volumen de la voz, el tono, el ritmo...

La comunicación es imprescindible en nuestras relaciones ya que es imposible no comunicarse, siempre estamos trasmitiendo mensajes, podemos hacerlo mejor o peor pero nunca dejar de hacerlo. Los silencios, las malas caras también trasmiten mensajes.

Las familias maltratadoras con frecuencia presentan déficits en su comunicación, sobre todo cuando existen tensiones, pierden los papeles, recurren a comportamientos agresivos, descargan su tensión...


Es importante el entrenamiento en:

- Escuchar-responder: Los niños tienen un nivel de comunicación diferente al de las personas adultas y debe tratar de entenderse que son preguntones debido a sus intereses e inquietudes. Lo que hay que entrenar es a prestar atención desde el primer momento para que no resulten pesados ante sus insistencias.
- Escucha focalizada: La escucha activa implica escuchar a otra persona atentamente dándole señales tanto verbales como no verbales tratando de comprender lo que esta diciendo. El objetivo en este entrenamiento es centrar la atención a las señales que el niño da para intentar comprenderle.
- Escucha reflexiva: Se trata de devolver al niño como si fuese un espejo la imagen de los sentimientos que expresa y las circunstancias que le llevan a ello. La finalidad es que los padres se hagan una idea de lo que sucede, demostrarle al niño que esta siendo escuchado y entendido.

Los pasos serían:

- Identificar sentimientos, pero sin repetir las palabras del niño.
- Ayudarle a darle nombre a las emociones que esta sintiendo.
- No se trataría de emitir juicios sino de intentar explicar lo que le pasa ayudándole a comprender mejor y asumir sus sentimientos.

* Habilidades de resolución de conflictos:

Cuando las personas viven juntas suelen surgir conflictos que se resolverán mas o menos de forma exitosa según las habilidades para la solución de problemas y conflictos que cada persona posee. Las personas deben estar preparadas para afrontar situaciones conflictivas. Los conflictos existen no hay porque negarlo con lo que hay que saber solucionarlos de manera efectiva.

En las familias maltratadoras es frecuente que carezca de habilidades para resolver los conflictos, para negociar, encontrar alternativas mejores en vez de recurrir a la violencia...

Las habilidades de resolución de conflictos deben adaptarse al nivel evolutivo y mental de cada uno. Los niños desde pequeños aprenden pautas de comportamiento adecuadas.

Aquí se incluiría el entrenamiento en negociación, búsqueda de soluciones alternativas, técnicas de relajación...

 

INTERVENCIÓN EN EL CONTEXTO EDUCATIVO:

La protección, el bienestar y la defensa de los derechos del niño son aspectos que los educadores de los centros escolares deben incorporar en los currículos del centro y en las actividades escolares cotidianas. Tanto el profesorado como maestros, tutores y demás profesionales tienen la responsabilidades en la educación. Deben coordinarse para conseguir cumplir estos derechos. Con esto tienen la obligación de poner en conocimiento de las autoridades competentes o denunciar los casos de sospechas:

- Malos tratos en la familia: Cuando existen sospechas de que se están produciendo malos tratos en el seno de la familia deben ponerlo en conocimiento del equipo psicopedagógico del centro, del director o del tutor del niño. Si existe la garantía de que no es grave o se han producido de forma puntual puede solucionar se dentro del centro escolar analizando y modificando las circunstancias que provocaron ese acontecimiento. Si por el contrario son reiterados y graves se necesitan otras vías como la judicial, administrativa (dirigirse a los servicios sociales de base) o vía comunitaria(asociaciones especializadas en malos tratos).

- Malos tratos por parte de algún educador del centro: Si las sospechas de malos tratos o negligencia tanto físicos como psicológicos apunta a un compañero del centro también habrá que comunicarlo. Habrá que acudir al equipo psicopedagógico del centro que hará las gestiones oportunas.

 

INTERVENCIÓN EN INSTITUCIONES CON MENORES A SU CARGO:

En situaciones donde existe riesgo para la salud del menor se suele actuar de «oficio», es decir, sin la necesidad de que medie ninguna institución jurídica, sino a través de los Servicios Sociales de Atención Primaria, donde se formula la denuncia a las autoridades pertinentes.

Según la ley 3/97 toda persona que tenga conocimiento de una situación de riesgo para un menor debe comunicarlo a las autoridades o a los servicios sociales de su comunidad que tomará las medidas oportunas.

Los Servicios Sociales deben actuar siempre en interés del menor, por encima de que se deba potenciar su permanencia dentro de la familia. Entre las medidas que se pueden dictar para proteger al menos están las siguientes (VV.AA.: El maltrato y la protección a la infancia en España. Ed. Ministerio de Asuntos Sociales. Madrid. 1996):

- Desamparo: Es la situación que se produce por el incumplimiento o el imposible o inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por ley para la guarda de menores, cuando éstos quedan privados de asistencia material o moral. Cuando se detecta una situación de desamparo el juez dicta medidas que implican la privación de las funciones paternas y la asunción de la tutela por parte del Estado.
- Tutela «ex lege»: Es la responsabilidad que incumbe al Estado cuando aprecia que un menor se encuentra en situación de desamparo. Esta medida se toma con carácter provisional e implica la guarda del menor, la administración de sus bienes y su representación.
- Guarda: Supone para quien la ejerce la obligación de velar por el menor, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y procurarle una formación integral. El Estado la asume cuando los padres lo solicitan justificando no poder atenderle, o cuando se aprecia una situación de desamparo.
- Acogimiento familiar: Es una medida que otorga la guarda del menor a una persona o núcleo familiar distinto al de origen, con el fin de integrarlo en una vida familiar que sustituya o complemente a la suya natural de forma temporal. Todo esto con independencia de que los padres o tutores estén o no privados de la patria potestad. El acogimiento puede ser de tres tipos:

- De urgencia: Cuando así lo requieren las circunstancias.
- Temporal: El niño volverá a su familia cuando se extingan las causas que dieron lugar al acogimiento. Nunca puede ser preadoptivo.
- Preadoptivo: Es el paso previo a la adopción del menor.
- Adopción: Es una medida jurídica con la cual se produce la integración total de un menor en una familia que no es la suya de origen. Se da lugar de esta forma a la creación de un vínculo de filiación entre adoptante y adoptado, teniendo el menor los mismos derechos que los hijos naturales.

- Seguimiento: Nos permite valorar si se están cumpliendo los objetivos que se han propuesto, si hay que cambiarlos o adaptarlos a nuevas necesidades, coordinar la actuación de los distintos profesionales...

Cuando finaliza el programa el seguimiento suele hacerse a los 6 meses para saber si se mantienen las mismas condiciones en las se finalizó el programa, verificar si se han vuelto a producir malos tratos, comprobar si existen o no nuevos factores de riesgo...

 

PREVENCIÓN:

Los programas de prevención para ser efectivos han de tener como población diana no sólo a los menores, sino también a los padres, maestro, a todos los profesionales que tienen contacto con los niños y adolescentes, en el ámbito de la salud, de la educación, de los servicios sociales, laborales, y a toda la población en general. Los programas no han de alarmar, pero tampoco minimizar los riesgos.

La prevención ha de actuar sobre la información, las actitudes y las conductas para detectar situaciones de riesgo, modificar falsas creencias, facilitar la revelación, conocer cómo se ha de actuar y dónde se hallan los profesionales que atienden dichas situaciones. La prevención es un factor importante en los malos tratos y puede realizarse en distintos niveles:

- Prevención primaria: Pretende eliminar o disminuir el numero de casos de malos tratos que puedan existir ya que va dirigida a toda la población en general. Se debe concienciar a la sociedad en general de que no es legítimo recurrir a la violencia para educar a los niños. Hay que potenciar el conocimiento de las necesidades de la infancia, así como de los riesgos que ésta puede correr. Además hay que despertar la sensibilidad de la población hacia cuestiones tan importantes como el abuso de menores.

Algunas posibles acciones encaminadas a este fin serían:

- Dirigida a la sociedad: Limitar la violencia en la televisión, en los juguetes, reconocer los derechos del niño, presupuesto para la educación...
- Dirigida a la familia: Informar sobre aspectos relacionados con la salud, características del niño, medidas de protección familiar
- Dirigidas a los profesionales: Conocer la realidad del maltrato, sensibilización en los medios de comunicación, favorecer el trabajo en equipo con los distintos profesionales...

- Prevención secundaria: Esfuerzos dirigidos a la población de alto riesgo o aquellas familias donde ya ha empezado algún tipo de maltrato. Habría que detectar situaciones de alto riesgo como antecedentes paternos o maternos de malos tratos, desestructuración de la vida marital, detección por parte de los maestros de indicadores...

- Prevención terciaria: Sería la intervención después de identificar y valorar los casos de malos tratos. Se planifican actuaciones dirigidas a restituir el deterioro debido a la situación, reeducar a los maltratadores, con programas que tiendan a reducir la tensión en la transición a la paternidad. Es necesario capacitar a los padres para afrontar el cuidado y la educación de los hijos. Esto se consigue por un lado descubriendo sus habilidades y por otro proporcionándoles destrezas para desenvolverse cuando se produzcan conflictos dentro de la familia, trabajar con el niño víctima de malos tratos, evitar que vuelva a ser víctima...

Antes de desarrollar un programa de prevención es preciso conocer las características de los destinatarios y de su entorno, para establecer los procedimientos más adecuados (técnicas, actividades, informaciones, estrategias...). Ello comportará siempre evaluar el diseño, el establecimiento del proceso y los resultados.

La prevención se impulsa a veces a través de intervenciones inespecíficas dirigidas a mejorar la autoestima o a incrementar la capacidad asertiva, y en otras ocasiones se realiza a través de procedimientos directamente relacionados con los malos tratos (rol playing, apoyados por audiovisuales o material impreso...). Generalmente lo apropiado es incluir ambos procedimientos.

Es recomendable integrar los programas educativos de prevención dentro de las actividades de educación sexual y afectiva, para propiciar un planteamiento global de la sexualidad en un contexto de educación para la salud y promoción del bienestar y desarrollo personal.

Se dará prioridad a las actividades que fomenten la actividad de los receptores por encima de aquellas que les adjudiquen un mero papel pasivo.

Es conveniente que los programas preventivos realizados en la escuela se desarrollen a través de diferentes momentos de escolaridad y que se reprendan en cada ocasión que el entorno social lo haga necesario. Por ejemplo, con motivo de la difusión a través de los medios de comunicación de la existencia de casos de malos tratos en un entorno próximo, de detección en la propia escuela...
 

¿QUÉ HACER?:

- Informar a los niños sobre los abusos sexuales, entrenarles para que desarrollen ciertas habilidades que les permitan enfrentarse de forma adecuada a situaciones peligrosas, enseñarles a decir «no», propiciando sus intereses y gustos, enseñarles a identificar el abuso sabiendo diferenciarlo de otras conductas que son normales, enseñarles a afrontar la situación, romper el silencio...
- Formar a profesionales de la educación y de la salud para que puedan realizar intervenciones sociales, educativas y terapéuticas adecuadas.
- Realizar programas de prevención y tratamiento para los agresores ya que siempre necesitan ayuda debido a su alto grado de reincidencia. Que asuman que realmente tienen un problema, acepten sus valores, trabajar su empatía, que aprendan a ponerse en el lugar del otro, aprendizaje de su autocontrol...
- Establecer un servicio coordinado de atención al niño mediante la integración y coordinación de las diferentes instituciones relacionadas con el abuso a menores.
- Denunciarlo ya que permite que la justicia proteja al niño, evita que el agresor abuso de otros menores, fuerza al agresor a seguir un tratamiento terapéutico, hace que la incidencia disminuya...

 

 

 

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