EFECTOS DE LOS MALOS TRATOS:

Las mujeres maltratadas atraviesan situaciones traumáticas, limite y de gran impacto.

La gravedad de los efectos dependerá de del tipo de violencia sufrida, su intensidad, intención, consecuencias, medios utilizados, elementos acompañantes, características de la victima y del agresor... Los efectos no están relacionados con el nivel de agresión.

Dividiremos los efectos según el tipo de maltrato pero podría realizarse cualquier otra clasificación:

Maltrato físico:

Además de lesiones físicas como hematomas, hemorragias, heridas, contusiones, fracturas o minusvalía, problemas neurológicos, provoca también dolores musculares, alteración de hábitos alimenticios, insomnio, agotamiento, estado de alerta, dolores de cabeza, hipervigilancia, dificultades respiratorias, mayor ingesta de fármacos, taquicardias, mareos, perdida de piezas dentales...

* LESIONES FÍSICAS:
El cuadro típico en el momento del reconocimiento viene determinado por múltiples y diferentes tipos de lesiones con combinación de lesiones antiguas y recientes, así como referencias vagas de molestias y dolores cuya naturaleza no se corresponde con lo referido por la mujer en el motivo de consulta.
 
Las circunstancias de las que depende el cuadro lesional son (Browne, A.: When the battered women kill. New york: Macmillan/Free press, 1987): El grado de violencia empleado, la repetición seguida de la agresión y la unión del maltrato a otro tipo de hechos.
 
Estos dos últimos factores, la repetición de los hechos y la unión a otras acciones dentro de un incidente, aumentan la capacidad lesiva, ya que conllevan un incremento del grado de violencia y hacen, además, que la víctima sea incapaz de recuperarse para protegerse de la siguiente agresión al encontrarse física y psicológicamente aturdida por la rapidez de los sucesos

-Maltrato psicológico:

Afectan a su personalidad, impidiendo su desarrollo, genera inseguridad, desconfianza, baja autoestima, apatía, decaimiento, cambios en el estado de ánimo y emocional como sentimientos de tristeza, tendencia a la soledad, ideas o intentos de suicidio, disminución del rendimiento laboral, miedo, angustia, ansiedad, nerviosismo, tensión, vergüenza, culpa, sentimientos encontrados hacia su agresor por un lado odio y resentimiento y por otro lado pena y lástima, sentimientos de indefensión, ataques de pánico, fobias, reviven la violencia en forma de pesadillas...

* LESIONES PSÍQUICAS:
Las lesiones psíquicas pueden ser agudas, tras la agresión, o las denominadas lesiones a largo plazo, aparecidas como consecuencia de la situación mantenida de maltrato.

a) Lesiones Psíquicas AGUDAS:
Alexandra SYMONDS propuso en 1979 (Symonds, A. Violence against women: The myth ofmasochism. American Journal of Psychotherapy 1979; 33:161-173) la denominada «Psicología de los sucesos catastróficos» como un modelo útil con el que analizar las respuestas emocionales y conductuales de las mujeres frente a las que se había dirigido algún tipo de violencia, observando que las reacciones a los traumas ocasionados por sus parejas están muy próximas a las de los supervivientes de diferentes tipos de sucesos traumáticos.
 
 Al igual que otras víctimas, la primera reacción normalmente consiste en una autoprotección y en tratar de sobrevivir al suceso .Suelen aparecer reacciones de shock, negación, confusión, abatimiento, aturdimiento y temor. Durante el ataque, e incluso tras este, la víctima puede ofrecer muy poca o ninguna resistencia para tratar de minimizar las posibles lesiones o para evitar que se produzca una nueva agresión.
 
Estudios clínicos han comprobado que las víctimas de malos tratos viven sabiendo que en cualquier momento se puede producir una nueva agresión. En respuesta a este peligro, algunas de las mujeres desarrollan una extrema ansiedad, que puede llegar hasta una verdadera situación de pánico. La mayoría de estas mujeres presentan síntomas de incompetencia, sensación de no tener ninguna valía, culpabilidad, vergüenza y temor a la pérdida del control.
 
Existen dos condicionamientos fundamentales típicos en relación a las lesiones psíquicas:

 - La repetición de los hechos da lugar a un mayor daño psíquico, tanto por los efectos acumulados de cada agresión, como por la ansiedad mantenida durante el período de latencia hasta el siguiente ataque.
- La situación del agresor respecto a la víctima. Desde el punto de vista personal el agresor es alguien a quien ella quiere.
 
 Todo ello repercute en la percepción y análisis que hace la mujer para encontrar alternativas, viéndose estas posibilidades limitadas y resultando muy difícil la adopción de una decisión. La consecuencia es una reinterpretación de su vida y de sus relaciones interpersonales bajo el patrón de los continuos ataques y del aumento de los niveles de violencia, lo cual hace que la respuesta psicológica al trauma y la realidad del peligro existente condicionen las lesiones a largo plazo.
 
b) Lesiones Psicológicas A LARGO PLAZO:
Las reacciones a largo plazo de las mujeres que han sido agredidas física y psíquicamente por sus parejas incluyen temor, ansiedad, fatiga, alteraciones del sueño y del apetito, pesadillas, reacciones intensas de susto y quejas físicas: molestias y dolores inespecíficos. Tras el ataque las mujeres se pueden convertir en encontrando muy difícil tomar decisiones o realizar planes a largo plazo.
 
El primer gran estudio que se llevó a cabo sobre la respuesta psicológica de mujeres envueltas en relaciones en las que eran maltratadas fue publicado por Lenore WALKER en 1979 (Walker, L. E.: The battered woman. Ed. Harper and Row,1979) recogiendo los efectos potenciales a largo plazo que podían aparecer en las relaciones de pareja en las que el hombre agredía a la mujer. El resultado fue la descripción de una serie de síntomas entre los que destacaban los sentimientos de baja autoestima, depresión, reacciones de stress intensas y sensación de desamparo e impotencia. A estos síntomas unía las manifestaciones de las víctimas refiriendo e insistiendo en la incapacidad para controlar el comportamiento violento de sus agresores.

Otros estudios (ROMERO, 1985) han comparado las reacciones de las mujeres maltratadas con las de los prisioneros de guerra, encontrando tres áreas comunes a ambos tipos de víctimas:

- El abuso psicológico que se produce dentro de un contexto de amenazas de violencia física conduce al temor y debilitación de las víctimas.
- El aislamiento de las víctimas respecto a anteriores fuentes de apoyo (amigos o familia) y a las actividades fuera del ambiente hogareño conllevan a una dependencia al agresor y la aceptación o validación de las acciones del agresor y de sus puntos de vista.
- Existe un refuerzo positivo de forma intermitente ocasionado por el temor y la pérdida personal que refuerza la dependencia emocional de la víctima a su agresor.

- Abuso sexual:

Las consecuencias producidas por agresiones sexuales sean de conocidos como de desconocidos, tienen características peculiares que puede no compartir con otro tipo de maltrato. Por agresión sexual se entendería no sólo la que termina con la violación de la mujer, sino también cualquier comportamiento que atente contra la libertad sexual de la mujer, ya sea agresiones verbales con matiz sexual como no verbales.

Destacan efectos como: Lesiones genitales, anales, bucales, enfermedades de trasmisión sexual, embarazos no deseados, dolor pélvico, enfermedades gastrointestinales, cistitis, dificultades para disfrutar de la sexualidad en el futuro, trastornos menstruales, infecciones, perdida de deseo sexual...

La mujer víctima de agresiones sexuales suele sentirse en ocasiones culpable de estas agresiones, dependiendo del grado de autoestima (cuanto menos se quiera a si misma más probabilidades de que se atribuya la culpabilidad).

También podemos destacar los efectos a nivel social que cualquier tipo de maltrato produce en las mujeres: Desconfianza, dificultades para establecer relaciones sociales, agresividad con los sentimientos de ira, desvalorización, aislamiento...

En muchos casos la actitud de la mujer, la manera de estar, nos indica que esta pasando algo: Son mujeres tristes, asustadas, temerosas, con actitud evasiva, envejecidas prematuramente, actitud sumisa, desvalorizadas...

MITOS Y MENTIRAS:

Los mitos proponen respuestas simples y tranquilizantes a cuestiones sociales y ocultan y encubren aspectos de la realidad que la sociedad no puede asumir.

Mitos sobre la violencia masculina:

- «Han sufrido violencia en su infancia»: No es una causa donde haya acuerdo. Se considera que quien ha sido violentado en su infancia tienen tres veces mas probabilidades de ser violentos con otros adultos en su etapa adulta. No se puede establecer una relación causal entre la violencia pasada y la violencia actual.

- «Son incidentes derivados de una pérdida de control momentáneo»: La violencia no es producto de un problema ocasional, ya que una vez solventados los obstáculos no desaparece. El descontrol se ejerce con una persona más débil que él. Es una violencia selectiva ya que se expresa solo en las relaciones donde el hombre tiene mas poder.

 

- «El agresor es un enfermo y no es responsable de lo que hace»: Si el agresor consume alcohol u otras sustancias actúan como desinhibidores pero es una excusa para justificar su violencia. Los violentos saben cuando y con quien pueden ser violentos.

Mitos sobre las mujeres maltratadas:

La violencia contra la mujer esta rodeada de prejuicios que justifican a los hombre y responsabilizan a la mujer.

- «Es un asunto que no debe difundirse»: Es necesario romper con la falsa idea de que como ocurre dentro de un hogar es un asunto intimo y privado. Su origen no es un problema familiar sino una cuestión de dominio del hombre frente a la mujer.

 

- «Ocurre en familias de bajos ingresos y bajo nivel cultural»: Afecta a todas las mujeres independientemente del estatus económico o social. Lo que es cierto es que las de mayores posibilidades aguantan menos tiempo una situación de maltrato y si disponen de apoyo afectivo y económico acuden menos servicios sociosanitarios.

 

- «Es mejor que aguanten si tienen hijos»: Al contrario, si la pareja tiene hijos, ha de alejarse del maltratador, ya que probablemente acabe abusando también de ellos. Una educación en un ambiente violento conduce a interiorizar la violencia como instrumento de la vida cotidiana.

 

- «Sólo en las familias con problemas hay violencia»: En todas las familias hay problemas lo diferente es la forma de abordarlos. En las familias donde existe maltrato la forma de arreglarlos es la violencia.

 

- «La violencia la sufre un tipo de mujer pasiva, con descendencia y sin recursos», «La mujer es la que provoca la agresión»: Este mito atribuye a la mujer el ser provocadora y responsable del comportamiento del hombre. Debido a esta falsa creencia se supone que la mujer puede hacer que el hombre violento cambie y que la mujer podría haber evitado la violencia si hubiese adoptado otra conducta distinta. La violencia no depende de lo que hagas o no hagas sino del significado que él le de a tu conducta.

 

- La mujer no provoca ninguna de las agresiones, de cualquier manera nunca está justificado el uso de la violencia. La violencia la puede sufrir cualquier mujer.

 

- «Si no se van es porque les gusta»: Este mito insinúa que el sometimiento les produce placer. Existen múltiples factores que hacen que sigan con ellos y que sea difícil tomar la decisión de dejarle, pero no porque les guste, a nadie le gusta que le maltraten.

Trampas del agresor:

- Promesas de cambio.
- Sobornos para que regreses a su lado volviéndose amable.
- Sobriedad: Si es alcohólico prometerá dejarlo haciéndote creer que el alcohol es el culpable de la violencia.
- Padre excelente: Cambiara su comportamiento con los hijos.
- Utilizará una posible terapia como chantaje.

Balance decisional:

Cada decisión que se tome para acabar con el maltrato tiene riesgos y ventajas que tenemos que sopesar. El maltratador pondrá muchos obstáculos para terminar con la relación:

Riesgos: Aumento de amenazas, acoso continuado, riesgo de daños físicos, secuestro de los hijos, presiones familiares, culpas, reducción del nivel de vida...


Ventajas: Terminar con el abuso y la humillación, dejar el miedo, recuperar salud, vivir tranquila, reconstruir un proyecto de vida mejor...

«La felicidad consiste para mí, en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia» (Françoise Sagan).

 

 

 

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