CARACTERÍSTICAS DE LAS VÍCTIMAS CON RIESGO:

Varios estudios (como los de Leyman, Schuster o Adams) coinciden en describir algunas características comunes de las victimas con riesgo. Por un lado son diferentes, en su aspecto, conducta, valores y actitudes con respecto al resto del grupo y por otra su sola presencia cuestiona características y valores que dan homogeneidad al grupo.


Según esto se distinguen distintos tipos de trabajadores víctimas:

- Los que son envidiados: Son atractivos y brillantes, peligrosos para los lideres del grupo al verse cuestionados ante su presencia.
- Los vulnerables: Poseen algún defecto, depresivos, faltos de cariño que dan una impresión de indefensos y desprotegidos.
- Los amenazantes: Activos y eficaces que intentan imponer reformas.

Suelen ser personas válidas, honestas, competentes, inocentes, con un grado elevado de pertenencia al grupo y a la empresa, lo puede ser una amenaza para otra persona, o sencillamente tienen una virtud, cualidad o habilidad que la otra no tiene. Las víctimas de acoso moral suelen ser personas con tendencia a culparse a sí mismas, personas inseguras que exhiben sus cualidades debido a su inseguridad, demasiado indulgentes con el comportamiento de los demás y exigentes con el propio, personas creativas, imaginativas...

Parecen ingenuas y no se pueden imaginar que alguien quiera destruirle, con lo que intentan encontrar explicaciones lógicas y procuran deshacer los malos entendidos.

El chivo expiatorio o victima no lo es por casualidad. Alfredo Plot, psicólogo institucional y docente de Psicosociología del Trabajo en la Universidad Favaloro, en Buenos Aires, Argentina, expresa:

«En general se trata de personas tímidas, ensimismadas, de pocos reflejos en su capacidad de contestar y los grupos tienden a marginar a quienes no aportan cosas o aparecen como lentos».

Cuando el líder o acosador comienza los ataques y el desprestigio hacia la víctima, el resto del grupo le va haciendo vacío hasta que le convierten en el chivo expiatorio.

 

CARACTERÍSTICAS DEL ACOSADOR:

El acosador, que puede ser una persona perversa, envidiosa, competitiva, con deseo de poder, dinero o prestigio... Pero una persona que no tenga estas características también puede comportarse como un acosador influenciado por su cultura, interés de la empresa, inseguridad...

Trata de humillar a otra persona fortaleciendo así su autoestima al demostrar su poder. Para aceptarse a sí mismo tiene destruir a alguien para sentirse superior. Encuentran su equilibrio descargando sobre otro el dolor y las contradicciones que sufre. Presentan una ausencia de interés y de empatía por los demás, aunque si desean que los demás se interesen por ellos.. Lo que el perverso envidia por encima de todo es la vida de los demás. Envidia los éxitos ajenos, que le hacen afrontar su propia sensación de fracaso.

Este tipo de personas son considerados como «psicóticos sin síntomas» ya que no llegan a derivar en enfermedades mentales de la gravedad de una persona psicótica.

Mari France llama a estos agresores «perversos narcicistas» para definir a aquellas personas que no son capaces de reconocerse a sí mismas como seres humanos, gente que no ha podido construir una identidad propia y que necesitan destruir la identidad de los demás para sobrevivir. Normalmente son personas que dan muy buena imagen, con gran aprobación social. Suelen destacar con éxito en su carrera profesional gracias al abuso de la gente que le rodea especialmente si son subordinados a su mando. Son expertos en habilidades sociales, no tienen inquietudes propias y sus sentimientos sólo giran en torno a ellos mismos. Su gran vacío lo intentan llenar con estímulos externos necesitando humillar para elevarse a sí mismos.

 

MANIOBRAS DEL AGRESOR:
 
Las distintas maniobras que utiliza el agresor para el acoso psicológico de su víctima se caracteriza por la repetición de comportamientos hostiles, una comunicación amoral, dirigida por una o diversas personas, contra otra que se encuentra en una posición defensiva.

Se utilizan técnicas de desestabilización como las insinuaciones, las alusiones malintencionadas, la mentira y las humillaciones. Con estos métodos es posible desestabilizar a alguien o incluso destruirlo sin que su círculo de allegados se den cuenta de ello ni puedan ayudarle. La persecución psicológica se caracteriza por su sorprendente silencio e inhibición de los observadores, o su complicidad al abstenerse de intervenir, por envidia a la víctima, por posibles represalias, inseguridad, aprovechamiento de la situación al eliminar al competidor mas cualificado...

Es una forma sofisticada de acoso laboral cuyo objetivo seria que abandone voluntariamente su puesto de trabajo.

Las acciones habituales utilizadas, según las investigaciones serían:

- Ataques por la organización del trabajo: No se le asignan tareas, se dan consignas contradictorias, privación o saturación de trabajo, tareas sin sentido, degradación del puesto de trabajo, desconsiderar o invalidar su trabajo, cambiarle de mesa, de departamento o incluso de oficina sin previo aviso, asignarle tareas sin sentido, innecesarias o por debajo de su formación o capacidad con clara intención de humillar, juzgar de manera ofensiva su desempeño en la empresa, desacreditar su rendimiento, dificultar el ejercicio de sus funciones, ocultar sus logros y éxitos, exagerar y difundir sus fallos...
- El descrédito público: Se le atribuyen errores cometidos por otros, despreciando o criticando su trabajo en presencia de otros compañeros, o comparándolo con otro supuestamente mejor, rechazar sus propuestas, se le grita, insulta, se le provoca para que reaccione de forma descontrolada, denigrarle ante los jefes; hacer humillaciones, o calumnias, sin permitirle defenderse o expresarse, burlarse de sus convicciones o gustos, cuestionar sus decisiones, hablarle de modo hostil y grosero, difundir rumores, hablar mal a sus espaldas, criticar aspectos de su personalidad o de su vida privada, atacar su creencias religiosas o política...
- Incomunicación: Ataques a las relaciones sociales de la víctima buscando su aislamiento social, rehusar la comunicación con ella evitando gestos y miradas, no dirigirle la palabra, tratarla como si no existiera, ignorarla, excluirla de las fiestas organizadas por la empresa y de otras actividades sociales, se le restringe la posibilidad de hablar, se le aísla de sus colegas, no se consideran sus opiniones, instigar a los compañeros para que no le hablen...

CONSECUENCIAS:     

Afecta fundamentalmente al área de la salud mental con graves problemas psicológicos duraderos. Destaca la presencia de síndromes depresivos, problemas obsesivos, crisis de ansiedad y reacciones de adaptación, al tiempo que altera profundamente la vida familiar y social.

Desde el punto de vista psicológico:

- Depresión: Los síntomas principales se asemejan al síndrome de desgaste profesional o «burn out» o «síndrome del trabajador quemado». Aunque no debe confundirse con éste ya que el acoso moral presenta la particularidad de que no ocurre exclusivamente por causas directamente relacionadas con el desempeño del trabajo o con su organización, sino que tiene su origen en las relaciones interpersonales que se establecen en cualquier ámbito laboral entre los distintos individuos.

Se podrían agrupar en tres categorías:

* Cansancio emocional, con características como agotamiento físico y psíquico, abatimiento, sentimientos de impotencia
* Desesperanza, inseguridad, desarrollo de un autoconcepto negativo, actitud emocional distante y despectiva
* Sentimiento complejo de inadecuación personal y profesional, con deterioro progresivo de su capacidad laboral y pérdida de todo sentimiento de gratificación personal en el trabajo.

-Estrés-ansiedad: Contempla características comunes con el trastorno por estrés postraumático, del que ya hablamos con anterioridad, con intrusiones obsesivas y sueños repetitivos relacionados con la situación de acoso, irritabilidad y desarrollo de conductas de evitación.

Las consecuencias de no salirse a tiempo de una situación de estas características pueden, a largo plazo, ser muy dañinas. «El acoso, según Hirigoyen, puede producir enfermedades psicosomáticas, estrés y depresión, pero también la humillación puede, a largo plazo, generar estrés postraumático como el que sufren las víctimas de atentados, agresiones o de violaciones».

Una de las más llamativas características del síndrome es la dificultad de la víctima para entender lo que está pasando y organizar su propia defensa. Este factor cognitivo es uno de los mayores obstáculos para la identificarlo, buscar un tratamiento y prevenir este síndrome. Incluso la mayoría de estudios sobre estrés profesional ponen mas énfasis en el propio sujeto y menos en la corrección de los condicionantes del entorno que están provocado estos síntomas.

La manipulación perversa genera trastornos graves tanto en niños como en adultos.

Desde el punto de vista laboral:

Se acompaña con frecuencia de absentismo, bajas prolongadas y cambios bruscos de entorno laboral, sentimientos de incapacidad laboral, evitación, aislamiento, ausencia de reuniones, resistencia a atender al público, solicitudes frecuentes de bajas...

Desde el punto de vista familiar y social:

La repercusión familiar del síndrome puede ser importante, con aumento de la tensión entre los cónyuges y mayor morbilidad general tanto en ellos como en sus hijos.

Cuando la víctima acude a psicoterapia o a cualquier tratamiento psicológico, lo hace por otras razones, alegando inhibiciones, falta de confianza en sí misma, incapacidad para tomar decisiones, ansiedad, por un estado depresivo permanente... La víctima se puede quejar de su compañero o de su círculo de relaciones, pero no suele tener conciencia de la existencia de la violencia oculta y no se atreve a quejarse. Es difícil entonces, incluso para el terapeuta, ver que se trata de una situación de acoso moral.

Un informe del Comité Mixto de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) define estos factores estresantes del trabajo como «aquellas interacciones entre el trabajo, su medio ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de su organización por una parte y por otra, las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y su situación personal fuera del trabajo, todo lo cual, a través de percepciones y experiencias, pueden influir en la salud y en el rendimiento y la satisfacción en el trabajo».

DESARROLLO DEL PROBLEMA:

La primera fase sería la llama seducción. El agresor examina a la víctima, localiza sus puntos débiles, sus inseguridades, sus posibles traumas, capta a la víctima. El objetivo es crear un área de influencia en torno a la víctima para conseguir manipularla. La manipulación ya es una agresión en sí misma siendo una clara sensación de poder.

Al principio trabajador no se siente ofendido tomándoselo a broma. El error esencial de la víctima es no ser desconfiada, los mensajes no verbales no sabe traducirlos como violentos y acepta lo que se le dice. Con la repetición de las agresiones, la víctima es acorralada y sometida a una situación degradante, y los compañeros de trabajo no hacen nada por miedo a ser los siguientes, lo cual crea un «pacto de tolerancia y silencio». Así la víctima tiende a culparse, aunque que no ha hecho nada mostrándose comprensivo e intentan adaptarse y comprender.

Si aceptan la sumisión, la relación se instala de forma definitiva y se encontrará más apagado y el agresor más dominante y con más poder sobre él.

Esta situación tiende a desencadenar ansiedad, y la víctima se coloca en actitud defensiva porque tiene la sensación de amenaza permanente.

Se producen toda una serie de comportamiento deliberados siendo responsabilizado por la caída de la producción, por la falta de calidad del producto producido o del servicio prestado... Esta situación tiende a desencadenar los primeros síntomas como depresión, alteraciones del sueño, mareos, pérdida de la concentración, irritación, sentimientos de fracaso, impotencia y baja autoestima quedando desestabilizado... lo que provoca una actitud defensiva ante la sensación de amenaza permanente.

La estrategia perversa no aspira a destruir al otro inmediatamente sino que es sometido poco a poco conservando el poder del agresor y el control sobre la víctima.

Al anular sus capacidades defensivas y sentido critico se elimina cualquier posibilidad de que pueda rebelarse.

En la fase de dominio, el agresor ataca indirectamente desequilibrando al agredido pero sin que sin que exista un conflicto abierto; la víctima se somete, pues teme este conflicto y sus repercusiones El establecimiento del dominio sume a las víctimas en la confusión que no se atreve a quejarse o no saben hacerlo. Sienten que la situación es injusta pero la confusión les impide reaccionar adecuadamente.

La agresión propiamente dicha es constante y se lleva a cabo sin hacer ruido, mediante alusiones e insinuaciones. Se presenta continuamente y de forma de sutil todos los días o varias veces a la semana, durante meses e incluso años. Si la víctima se revela ante esta situación el perverso remitiría contra ella.
 
El choque tiene lugar cuando uno toma conciencia de la agresión y se sienten desamparadas, sería la fase de violencia. Ésta se produce cuando la víctima ve su posición de víctima. Percibe la agresión y la reconoce, reacciona y aumentan los golpes bajos y las ofensas, las humillaciones, la burla...

El agresor ya no busca la manipulación sino la destrucción del otro. En esta fase la víctima siente miedo y el agresor rabia.

El mensaje de un perverso siempre es vago e impreciso generando confusión. Estas técnicas indirectas desconciertan al interlocutor y hacen que éste tenga dudas sobre la realidad de lo que le esta ocurriendo y con éstas también consigue Enfrentar a unas personas con otras, provocando rivalidades y celos, mediante mentiras o rumores de una manera imperceptible que hieren a la víctima sin que ésta pueda identificar su origen.

También puede intentar que su víctima actúe contra él para acusarla y la víctima parece responsable de lo que ocurre que primero se justifica y luego se da cuenta que ante mas justificación mas culpable parece y tiende a culpabilizarse. El perverso no descansa al creer que tiene razón y al no tener ningún tipo de remordimientos.

Tras un cierto tiempo de evolución del conflicto, se producen un fenómenos de fobia recíproca: la visión de la víctima provoca rabia en el agresor y la visión del agresor desencadena el miedo de la víctima. Son reflejos condicionados, uno agresivo y el otro defensivo. El miedo conduce a la víctima a comportarse de forma extraña que el agresor utilizará para justificar su agresión. Cualquier cambio de actitud tenderá a provocar un aumento de las agresiones y el agresor tratara de culpabilizar a la victima todavía más.

ACTUACIONES PARA PREVENIR Y EVITAR EL MOBBING:

La víctima debe analizar el problema dejando de lado la culpabilidad abandonando tanta tolerancia, dejando de justificarse y reconociendo su situación. En el libro Mari France aconseja defenderse del acoso moral de distintas maneras según sea el contexto de la agresión, según se produzca en la vida privada o en el trabajo:

- La víctima se sentirá tentada a agredir al agresor pero si lo hace el agresor habrá ganado y se sentirá justificado y no llegaría nunca a los grados de maldad que el agresor.
- Si la agresión se produce en un contexto familiar, la separación es la única alternativa, ya que no parará nunca. Si el agresor es la pareja, hay que intentar acumular pruebas para intentar probar la violencia ante la justicia.

Si se produce en un contexto público además de intentar acumular pruebas, hay que prepararse psicológicamente: no responder de maneras agresivas, no ceder ante el impulso y desarrollar un control emocional y un autodominio.

Se pueden distinguir dos tipos de actuación ante el mobbing:

- Actuación correctiva: Paliar los efectos negativos cuando ya han aparecido los síntomas de mobbing.
- Actuación eminentemente preventiva: Actuar antes de que aparezca, atenuar los factores que incitan al mobbing.

- Por parte de la empresa: que los Jefes tengan capacidad mediadora y con habilidades de comunicación interpersonal, formar a directivos y mandos de la empresa para que sepan mediar en los conflictos personales. Conseguir medidas legales y de detección, crear un servicio de asistencia a los trabajadores y apoyo psicológico y realizar.

Medidas como:

- Modificar el procedimiento de producción, aumentar la trasparencia, rotación de los trabajadores en diferentes tareas, medidas todas ellas destinadas a disminuir la tensión nerviosa de los trabajadores y evitar situaciones de estrés.
- Medidas de ayuda y atención a la persona agredida valiéndose de especialistas en la materia.
- Aplicación de medidas disciplinarias como el despido o traslado del agresor.

- Por parte de la víctima: aprender a buscar salidas, conocer si es frecuente este tipo de actuaciones en esa empresa buscar apoyo social ya que la familia y los amigos más íntimos son el principal apoyo en estas situaciones, buscar apoyo psicológico y legal, contratar un abogado.

Al vulnerarse los derechos de los trabajadores en la relación laboral la primera posibilidad que se ha de sondear por el Inspector, es la posibilidad de resolución positiva y no traumática del conflicto si hubiera buena disposición a ello por parte de los implicados y especialmente de la empresa, que es la que ha de adoptar las medidas procedentes. El empresario está obligado a adoptar todas las medidas que sean precisas para la consecución de un resultado, que es el de proteger al trabajador de los riesgos derivados de su trabajo y por lo tanto de los daños que pudieran producirse.

Por lo pronto carecemos de una regulación básica sobre este tipo de riesgos en nuestra legislación de seguridad y salud en el trabajo y tampoco contamos con especialistas en número y formación suficiente en este tema tanto en el sector público como en el privado, por lo que el tratamiento del problema suele realizarse en la mayor parte de las veces sin contar con expertos o especialistas.

Ante la tendencia creciente de este fenómeno han surgido diversas iniciativas en nuestro país para hacerle frente. Últimamente la Comisión de Política Social y Empleo del Congreso, que aprobó por unanimidad una Proposición no de Ley por la que se insta al Gobierno a analizar la posibilidad de tipificar el acoso moral como riesgo laboral. De esta manera, se pide al Ejecutivo que promueva las actuaciones necesarias y modificaciones normativas pertinentes para evitar el acoso moral en el trabajo.

¿Qué respuestas normativas cabría adoptar ante este fenómeno?:

* Infracción en materia social: La primera vía que puede explorarse para combatir el acoso moral en el trabajo consistiría en señalarse expresamente como conducta constitutiva de infracción muy grave con sanción.
* Tipificación como delito penal: Se pudiera procederse a tipificar el «mobbing» como delito penal, desde la perspectiva del riesgo o perjuicio efectivo (síndromes depresivos) que ocasiona para la salud del trabajador. A este respecto se ha presentado recientemente una Proposición de Ley con el objeto de incluir un nuevo artículo en el Código Penal (314 bis), concretamente en el Título sobre los delitos contra los trabajadores. En él se castiga a «los que, mediante acoso moral o psicológico, degraden o consientan que se degraden las condiciones de trabajo de alguna persona y no cesen o adopten las medidas que eviten el mismo (...) con la pena de arresto de seis a doce fines de semana o multa de tres a seis».
* Extinción por voluntad del trabajador: El trabajador podría solicitar la extinción de su contrato aduciendo que el empresario, si fuese éste el hostigador, ha incumplido gravemente su obligación de respeto y consideración debida a la dignidad del trabajador (artículos 4.1.e y 50.1.c del Estatuto de los Trabajadores). Este caso no se equipararía al supuesto de dimisión voluntaria (objetivo último del «mobbing») sino al de despido improcedente, por lo que procedería la indemnización correspondiente (artículos 50.2 ET).

El «acoso moral» o «mobbing» somete al empleado a un trato denigrante y vulnerador de su derecho a la integridad moral, por lo que considera ajustada a derecho la indemnización concedida a favor del empleado.

Ello supone una violación de los derechos fundamentales de la persona en un doble aspecto: se vulnera su derecho a la dignidad y su derecho a la salud en cualquier ámbito que dicha persona se encuentre.

Las consecuencias de estas prácticas afectan de manera muy negativa no solo al trabajador que las sufre, sino a su entorno laboral, así como a la empresa en la que trabaja.

 

 



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